FOCACCIA FÁCIL
Uno de los panes más deliciosos es la focaccia. Se remonta a la antigua Roma aunque se cree que su origen puede ser griego. Antiguamente se consideraba el alimento de los agricultores, un pan sencillo al que se le introducían diferentes ingredientes, así como a un bocadillo. La masa resulta realmente esponjosa, y dependiendo de los tiempos de fermentación, podremos obtener una corteza más o menos crujiente, según el gusto del consumidor. Antes de hornear se le suelen colocar diferentes "toppings" como pueden ser los tomates secos, la albahaca, las aceitunas, etc... aunque para mi gusto, la mejor es la de sal y romero. Pueden ser gruesas, para rellenar o finas y crujientes.
La receta que os traigo es muy fácil y no necesita mucho tiempo de fermentado, con lo que podréis disfrutarla el mismo día que la preparéis.
Yo utilizo harina de trigo normal, aunque en esta ocasión he añadido un poco de harina de espelta para experimentar texturas y puedo decir que el resultado ha sido espectacular. La preparación la podéis realizar a mano pero si tenéis una amasadora, mucho mejor, más rápido y quedarán mejor integrados todos los ingredientes. Y sin más dilación, vamos a la receta.
Dificultad: baja. Tiempo: 3 horas y 20 minutos Precio por persona: 0,5 €
Ingredientes:
- 500 gramos de harina de trigo. (Esta tiene 400 de trigo y 100 de espelta)
- 300 ml de agua
- un sobre de levadura de panadería.
- un chorrito de AOVE.
- Un puñado de sal.
- Una cucharadita de azúcar.
- Toppings a elegir.
Preparación:
En la amasadora colocaremos la harina y haremos un agujero en el centro donde pondremos la sal y el azúcar y revolveremos todo un poco.
En un recipiente pondremos el agua templada y añadiremos el sobre de levadura, que removeremos bien y añadiremos a la harina junto con el aceite de oliva virgen extra. Amasamos a velocidad rápida hasta que la masa se despegue de las paredes del bol de la amasadora. Una vez todo amalgamado, pondremos la masa en un recipiente y taparemos con un paño húmedo. A continuación, colocaremos el recipiente en un lugar cálido.
Pasada una hora, la masa habrá doblado su volumen, sacamos el aire y amasamos con un chorrito de AOVE durante un par de minutos y dejaremos fermentar una hora más.
Pasada la hora, repetiremos la acción anterior y volveremos a dejar fermentar otra hora. Tras estos sencillos pasos, ya podemos extender la masa a la que hincaremos los dedos haciendo hoyuelos donde colocaremos los toppings, pondremos un puñado de sal gorda y un chorrito de aceite que repartiremos por toda la superficie de la masa. Podemos amoldar la masa a un recipiente apto para horno o llevarla a la bandeja del horno, la cual previamente habremos precalentado a 200 grados. Dejaremos hornear 15 minutos entre 220ºC - 240ºC.
El resultado será una corteza un poco crujiente y un relleno muy esponjoso. Cuanto más estiremos la masa, más crujiente quedará dando lugar a una focaccia más fina que no será tan versátil a la hora de rellenar pero nos servirá de acompañamiento para cualquier comida o bien como aperitivo. Los rellenos son infinitos. El topping que yo utilicé es una mezcla de especias y verduras deshidratadas que compré en el súper y que me ha gustado bastante. Por aquí os dejo la imagen.👇
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