El boniato, esa raíz comestible, dulce y jugosa que gusta a casi todo el mundo. ¡¡¡Tiene tantas posibilidades!!!
Un producto tan humilde como rico en propiedades nutricionales; almidón, fibras y minerales, rico en betacaroteno y ácidos grasos. Previene el cáncer de colon, reduce el colesterol y acelera el tránsito intestinal, lo que lo hace doblemente atractivo y además está buenísimo. Se complementa perfectamente con otras verduras y esta receta que os traigo hoy es el ejemplo perfecto de ello.
Primero he de recalcar que cualquier resto de verduras olvidadas en el cajón puede venir bien a esta receta, solo es cuestión de sacarle el máximo provecho a cada una y darle sus tiempos necesarios según cual sea la que vamos a cocinar.
Yo he utilizado boniato, zanahorias, hinojo, apio, cebolla y tomate. ¡Toma nota!
CAZUELA DE BONIATOS.
Rescata de tu nevera todas las verduras que quieras añadir a esta receta, cualquiera es válida.
Dificultad: baja Tiempo: 30 minutos Precio por persona: 1€
INGREDIENTES:
- 2 Boniatos grandes
- 2 Zanahorias
- 1 Bulbo de hinojo
- 1/2 Cebolla
- 1 Ramita de apio
- 2 Tomates maduros
- Aceite de oliva, sal y pimienta.
PARA LA SALSA:
- Un yogur griego natural sin azúcar.
- Una cucharada sopera de leche de coco.
- 1/2 limón
- Unas hojas de hierbabuena
- Aove y sal.
ELABORACIÓN:
Pelar y cortar los boniatos en trozos medianos, las zanahorias en rodajas no muy gruesas, el hinojo lo cortaremos a trozos medianos, aproximadamente del mismo tamaño que los boniatos. La cebolla y el apio irán finamente picados y los tomates rallados.
En una cazuela pondremos aceite, los boniatos y las zanahorias con la sal y la pimienta y los cocinaremos a fuego medio hasta que adquieran un color tostado. A continuación añadiremos los trozos de hinojo y cocinaremos un minuto más. Tras ese tiempo echamos la picada de cebolla y apio, damos unas vueltas para integrarlo todo y añadimos finalmente el tomate rallado. Rectificamos de sal y dejamos cocinar unos 10 minutos. Pasado este tiempo pondremos en la cazuela un vaso de agua y terminaremos de cocinar hasta que este tierno el boniato sin que llegue a desmoronarse.
Para preparar la salsa, rallaremos la piel del limón y usaremos el jugo, picaremos la hierbabuena y pondremos en un bol todos los ingredientes juntos. Ya tenemos lista nuestra salsa.
Ya solo nos quedaría emplatar sirviendo el guiso de boniatos como guarnición de un plato de carne, pescado o cualquier otra fuente de proteína para obtener una comida completa.
Yo lo utilicé como guarnición de un pollo a la barbacoa y acompañé de un arroz basmati salteado con ajo y perejil. ¡Mmmmm!
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